Entrevista a Yvonne López Arenal.

Foto: Mario García Joya. Yvonne López Arenal y Sergio González.

Ars-Ley;Romancing the stage.



Entrevista a Yvonne López Arenal.
Por Sergio González.
Noviembre 12 de 2010.

FLORES NO ME PONGAN, de Rita Martin, se estrenó en Miami, Florida, el 12 de noviembre de 2010.



Yvonne López-Arenal, actriz, escritora, directora…
 


1. Yvonne, ¿Cómo te involucraste en este proyecto de Flores no me pongan? ¿Qué te decidió a llevarlo al escenario y compartirlo con el público?


Rita Martin y Miriam Bermúdez, conversando sobre Virginia Woolf y su personalidad, se interesaron en el tema. Rita finalmente se decidió a escribir Flores no me pongan y la conceptualizó para Miriam, quien me la presentó para las lecturas dramatizadas del ICRA*, y que ella misma dirigió. Yo vi unos ensayos previos a esta lectura, me pareció un texto interesante, pero jamás pensé en hacerlo. En ese momento Miriam me habló para que se la dirigiera, pero tenía otros planes y no contaba con recursos para producir. Después de que concluyeron las presentaciones de La noche de Eva Miriam me volvió a mencionar el asunto. Primero pensé que podía ser complicado y reiterativo salir de una escritora (Simone de Beauvoir) para entrar en otra (Virginia Woolf). A Mayra Marrero le había interesado el texto pero por el momento estaba muy ocupada con sus estudios y le era imposible meterse en un proyecto tan intenso. Entonces me decidí y empezamos. Poco a poco me fui involucrando y logré visualizar un proyecto muy diferente al anterior. Esa era una de mis grandes preocupaciones: no repetirme. Me gustan los retos, además creo que cada proyecto tiene su vida propia y el texto de Rita me descubría un universo diferente por explorar en la investigación y en la práctica teatral. La reflexión y el análisis me hacían reconocer una propuesta concreta que mostraba el valor de un momento y la poética del que ha sido su detonador y su creador. Descubrí una especie de danza en la que podía tejer cada movimiento. Cuando se evocan momentos sociales e históricos y vemos a un personaje como éste enfrentándose a sus marcas personales, a su drama con honestidad, es cuando se siente un gran compromiso y una profunda necesidad de exponerlo. Lamentablemente aún prevalece un sentimiento que acusa despectivamente de feminista a quien sube a la escena estos temas. Eso es rechazo, censura solapada de quien no ve más allá de lo obvio. Indagar sobre el comportamiento femenino es fabuloso y lo haré cuantas veces sea necesario, pues en última instancia es parte del comportamiento humano. Me gusta ir de lo particular a lo general, encontrar lo atemporal, encontrar los paralelos con el mundo que me ha tocado vivir, para bien o para mal nos repetimos. Como avizoró en Orlando la Woolf, viajamos de siglo en siglo, arrastrando las mismas cadenas, las virtudes y las mismas miserias, aún vivimos como “Madre Coraje” negociando con la guerra aunque cueste la vida de nuestros seres queridos. Somos personajes Brechtianos, tenemos muchas coincidencias, nos cuesta aprender de los errores, finalmente es un hábito de la humanidad, si no de dónde lo sacó Brecht?

2. Tu imaginería como directora escénica parece no tener límites. ¿De dónde surge la idea de incorporar elementos como el butoh y piezas musicales tan particulares?


Butoh Japonés se le llama en occidente al distinto abanico de técnicas de danza creadas en 1950 por Kazuo Ohno y Tatsumi Hijikata, que en homenaje a las víctimas del bombardeo de Hiroshima y Nagasaki, comienzan con la búsqueda de un nuevo cuerpo, el cuerpo de la postguerra. Incorporarlo no fue un capricho, ni fue agregar una estética por una estética a la puesta. Fue sencillamente un hallazgo en la investigación para el proceso creativo de la obra por el tema mismo, por la forma libre, la ruptura con los tecnicismos a la hora de interpretar. Si tenemos en cuenta que Flores no me pongan presenta a Virginia Woolf en los últimos momentos de su vida, podemos entender que encontré en el Butoh esa manera sui generis de expresar la rebeldía de su cuerpo y su alma en crisis en esta danza de la oscuridad que manifiesta estados diversos del ser. Hoy el Butoh representa mundialmente un símbolo para acercarse al misterio de la vida y de la muerte a través del cuerpo dolorido, con sus cargas emocionales, su contradicción y su lucha por liberar un espíritu encarnado. El uso del Butoh para nosotros cobra más sentido aún si consideramos que establece un estado de realidad vigente y auténtico, más allá del ego. La intención de sanar y trascender las limitaciones genéricas e ideológicas creadas por nosotros mismos a través de los siglos fue otro de los motivos de incorporar esta forma expresiva. El Butoh japonés se identifica con las culturas que usaron la danza como un acto sagrado en rituales tradicionales, paganos y de trance. Para nosotros caribeños sólo hay que ver las ceremonias afrocubanas con los Eguns y emparentarlas por las coincidencias. Así comencé a coreografiar la puesta en escena. En relación a la música, utilizamos la dodecafónica, que es una música de doce tonos, una forma de música atonal muy apropiada para este tipo de ritual teatral. Conozco muy bien la obra del maestro Aurelio de la Vega, pues he trabajado organizando eventos para el Cuban American Cultural Institute de California donde se ha presentado su música y, repito, no pude identificarme con nada más expresivo para la pieza de la Martin. Fue verdaderamente un honor que Aurelio nos permitiera usarla. Por otro lado la autora sugería una serie de números musicales de The Beatles, y de ellos se seleccionaron algunos que se encontraron muy apropiados y que sirvieron para apoyar el desarrollo dramático de la obra. Me gusta utilizar la ironía en el discurso escénico y estos músicos con sus letras son una oportunidad inexcusable para ello. Lo mismo sucedió con el fragmento de la Saeta de Miles Davis y el conocido número interpretado por Freddy Mercury ‘We are the Champions’ el cual alguna vez se escuchó en los famosos conciertos de Hyde Park Gate.


3. ¿Hay una propuesta escénica con esta obra? ¿Está dirigida a algún tipo de público?


Claro, siempre hay una propuesta escénica y ésta la definiría como una acción ritual y arriesgada, una danza de la muerte.

Está dirigida a todo el público que le interese. No me sorprende que a “la gente de a pie” reciba el hecho artístico sin prejuicios con los brazos abiertos y les haya gustado también. Flores no me pongan es ritualista por excelencia. Va todo el tiempo enfatizando el valor de lo simbólico, un juego escénico donde desde lo corporal, la voz, el uso de la música atonal y las piezas cantadas enfatizan y apoyan la acción dramática en lugar de adornarla. A esto se aúna la magnífica escenografía de Arnaldo Simón, con una fuerte carga simbólica. A la misma vez, todos los elementos en escena son parte esencial del ritual, el diseño de las luces en un juego de claroscuros y ocres como fuerza indiscutible del drama y el suicidio de Virginia que se hunde a cada momento en las aguas turbias de un río revuelto fue manejado por Mario García Joya internándonos en el valor dramático que la obra demanda.

Hemos ido cuidando desde el gesto, el movimiento escénico, los atributos y adornos usados que fueron creados por Alba Borrego, la contraposición de acciones entre personajes, nada es un accidente, saltar ciertas convenciones dramáticas fue una necesidad de la puesta. El hecho de enfrentar textos y “molestar” fue exactamente el hallazgo en el afán de encontrar el elemento de ruptura, altisonante, el usado distanciamiento que intenta desesperadamente llamar la atención del espectador para hacerlo consciente que el mundo se cae ante nuestros ojos “y nosotros los normales seguimos felices” y cito a John Keats por el placer del puro énfasis: “Ay, cuando la pasión es mansa y arrebatada a la vez”. 

Como te decía, esto se ha hecho mucho en el teatro y en el cine. Por ejemplo: en Réquiem por Yarini, de Carlos Felipe, la contraposición de diferentes planos escénicos fue un acierto que en su momento apuntó modernidad. Los planos simultáneos en El juego de Fefu y sus amigas, de María Irene Fornés, enloquecen la realidad escénica. Hay una escena muy famosa en El Padrino en la que mientras bautizan al hijo de un miembro de la mafia ejecutan asesinatos, creando esa especie de desconcierto que enfatiza el hecho del crimen, el cielo y el infierno. El alto contraste de esta escena subraya la terrible violencia de la mafia y es muy eficaz. Finalmente ya todo se ha hecho, pero a la vez la paradoja está en que queda mucho por hacer, por ese camino pienso que el acierto puede estar en la utilización y el sentido que se le dé a esos infinitos y heredados recursos convirtiéndolos en algo propio. Las vanguardias exploraron nuevos mundos en su momento, fueron poco comprensibles al público en general y por eso escandalizaron a muchos. Ahora se buscan efectismos más cercanos a la industria del espectáculo, “más agradables” o dentro de lo comprensible para los comentaristas teatrales. Sin embargo existe otra tendencia más concienzuda y acorde a lo que debería ser una nueva visión del teatro y su análisis, esa nos llega o retorna con más frecuencia. Muchos críticos investigadores y especialistas entran en materia de una forma, a mi modo de ver más reverente, responsable y profunda apegados a la idea de teatro arte y autor separándose de la inmediatez y la brevedad de la industria mediática o de establecer criterios de “bueno o malo” y esos van al estudio del hecho teatral, muy por encima de la “temida crítica en primera plana” casi siempre muy superficial. Finalmente generar un suceso escénico y entender que todos esos códigos son verdaderamente modificados en cada función entre el público que te toca y los actores, es una tarea ardua y de resistencia para todos los involucrados. El teatro, en forma y contenido, es materia de experimentación y descubrimiento para el teatrista que saludablemente debe estar en una búsqueda incesante. 
 


4. Tu proyecto previo a Flores no me pongan, La noche de Eva, fue poco convencional también…y asimismo tomando como escusa a otra inmortal escritora, Simone de Beauvoir. ¿Cómo nos puedes describir tu involucramiento en ambos casos…



Mi involucramiento es total. El proyecto puede salir o no. Creo en lo que hacemos y te aseguro que hacemos un teatro con compromiso. He pasado mi vida en el teatro y todo para mi es consecuencia de eso y tiene sentido gracias a esa pasión. La noche de Eva, como ya sabes, es de mi autoría y por eso lo manejé todo, cuando digo todo, me refiero a que el proyecto fue concebido por mí desde su concepción y su escritura, pues por otro lado creo en el trabajo en equipo. La participación de Eduardo Arrocha la agradeceré siempre, sus sutilezas y las coincidencias con el criterio que teníamos de la puesta resultaron en aciertos, los espejos… esa realidad apegada a la imagen múltiple y cinematográfica de estas mujeres, donde planos y contra-planos interactúan con la realidad escénica. Vengo por ese camino ya hace un tiempo, pero con diferentes perspectivas. Desde Tula la Peregrina de Raúl de Cárdenas en 1999 usamos pantallas con una suerte de peregrinaje por la España de Tula, un viaje como si ella nos guiara y en Gaviotas habaneras, en 2002, con múltiples pantallas donde la fuerza de los medios de comunicación interviene, interactúa y afecta la vida de los dos personajes centrales. Valoro los consejos de Rosa Ileana Boudet a quien respeto y admiro por su seriedad y experiencia en el campo de la investigación teatral y de alguna manera sus consejos me los llevo a todos estos procesos creativos. En La noche de Eva el juego intelectual y la abstracción en la recreación de estas dos mujeres públicas Simone y Eva,el elemento Brecht en el distanciamiento encaminado hacia la toma de conciencia, la invitación a la participación del público como ser inteligente, capaz de descifrar los intríngulis de la vida de estas dos mujeres, vinculados a ciertas ideas manejadas desde el comienzo de la pieza y la puesta, con mensajes muy específicos: “Cuando no hay nada que repartir nos devoramos los unos a los otros” fue también parte de la ruptura con “el despegado” juego intelectual establecido entre los dos personajes y que nos lleva a reflexionar con aspectos muy concretos de nuestras propias realidades. La universalidad de estos mensajes aspiro que nos conduzca a convertirlos en cuestionamientos válidos sobre el mundo que nos rodea y a su posible mejoramiento. 

Quiero decir, además, que todo lo que hicieron cada uno de los involucrados en este proyecto fue en beneficio de la puesta… fue muy interesante pues la vimos crecer gracias a todos ellos… desde New York a Miami, y que ahora está a punto de culminar un ciclo con su último vuelo hacia Los Ángeles. He tenido también la suerte en ambos proyectos de trabajar con actores que han dado todo, Miriam que es una buena actriz, disciplinada y con pasión por lo que hace. Yoan Vega un muchacho joven también muy disciplinado. Cuando lo conocí venía con ciertas inhibiciones que lo marcaban y tuvo que deshacerse, casi despojarse, de ellas para su beneficio, pues poco a poco ganó confianza en sí mismo y pudo entregarse al proyecto con una honestidad sorprendente. Todos hemos tenido una primera vez y por supuesto que pueden entender de lo que hablo. Tendríamos solamente que rememorar e indagar en ese pasado. Creo que este joven actor abrió una puerta desconocida gracias a su entrega y ahora entiende que el potencial está en él, que el mundo teatral es adorable y complicado y asimismo si lo amas tienes que seguir e imponerte. Estoy muy contenta pues cada uno en su lugar logró ser parte feliz de un proceso creativo auténtico y eso es hacer teatro. La verdad es poderosa y si en medio del ritual escénico de lo teatral e indispensable logras ese nivel de credibilidad estás detonando un sin fin de posibilidades, eso es muy importante para el trabajo y para la búsqueda de lo que queremos hacer. Al menos con “Akuara Teatro” siempre les digo a los actores: traten de ser los mejores sin creerse que son “la última coca cola en el desierto”, pues eso sería de por si una gran limitación. Nos detendríamos años en lo mismo y eso si no me parece para nada interesante. El que tiene un talento debe tener un látigo pero para usarlo consigo mismo. 
 


5. Si consideramos que tu mundo profesional (actuación, dirección, autoral) está integrado por tus grandes amantes…¿En qué grado les estás siendo infiel (o no) a cada uno? 



Soy teatrista, son matices y facetas de lo mismo, así que es flirteo conmigo misma por definirlo de alguna manera, de todos modos te aclaro mi gran pasión es la actuación y la competencia también es conmigo misma.


6. ¿Hay otros rubros en que estés incursionando? 



Desearía involucrarme y desarrollar proyectos cinematográficos, con la ayuda de Mayito mi esposo, ¿quién mejor? y con una amiga productora y abogada, pero son palabras mayores desde todos los puntos de vista. Pero de una cosa pueden estar seguros, cuando me involucre en uno de estos proyectos se van a enterar de inmediato pues como ya dije me gusta el trabajo en equipo, con compañeros cuyas prioridades están en hacer buen cine y buen teatro.
 


7. ¿En que tiene Yvonne López-Arenal puesta su mente una vez que ha concluido este proyecto directoral de Flores no me pongan?

La vida es cambio, pienso en proyectos nuevos, tengo miles en mi cabeza, no puedo detenerme demasiado en lo mismo, lo que tenemos ya hecho, si se da puede ir paralelo por un tiempo, pero siempre mirando hacia adelante. El pensamiento lo veo desde la posibilidad de acción. Mi responsabilidad civil y teatral me lleva a indagar desechando preconceptos y construyendo en la medida que las personas con quienes trabajo, y sus mundos, van apareciendo en cada proyecto, en cada selección de textos y actores. No hablo de provisionalidad, pues independientemente de esta flexibilidad por supuesto que tenemos planes y te puedo decir que lo principal es mantener activo a “Akuara Teatro”, no solo sacarlo adelante. Permíteme resumir este concepto, seguir haciendo teatro. Actuar está en mí literalmente las 24 horas del día.


*ICRA: Instituto Cultural René Ariza.

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